Ruiseñor Negro Moribundo
Si mi deseo fuese pedir la eternidad no podría vivir sin ti y si lo fueras todo para mí dejaría de ser yo. Entonces, cuando tus besos no me hagan llorar, ese día te amaré.
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4 noviembre, 2019

Aquella luz a la que seguí sin mirar atrás, a metros de poder tocar esos rayos, invisibles a ojos grises… La sombra que quedó en ti, tus formas de mirar, tu desprecio hacia lo desconocido,
ese miedo interior que ocultas a la canalla. Esa angustia de creer ser inferior.
Aquella luz que se aleja al son de los pasos,
esa distancia infinita, ese apego pretérito que no deja descansar…
La incombustible y ridícula ansia de recuperar un tiempo. Veo a lo lejos, restos de esperanzas.
Aquella luz que ya no importa tocar,
ciudades construidas sobre la Tierra que dio de comer a la vida…
La mediocre humanidad, pobre de espíritus, respiran odio, ven belleza en la guerra,
bendicen a un Dios por sus vidas, acogen al sufrimiento de otras,
la Naturaleza se muere.
Aquella luz que alcancé, no era más que la vida misma,
la luz que iluminó la oscura realidad,
la luz que enfermó la mente,
la luz que transformó al niño en tristeza,
la luz que dio voz a la mentira,
la luz viciosa que nunca se apagará.
Aquella luz que destruí, sueños de otros mundos, coged los restos de la miseria,
de tu muerte harán una misa… Los ladrones de vida se hacen fuertes.
Aquella luz hará hablar a todos,
hará levantar nuevas utopías,
hará caer a lo ya conocido,
hará saltar la rabia y la sed de la impotente hambre por cambiar nuestras formas de existencias,
hará caminar hacia y sobre lo divino y lo humano…
Nos hará seres libres y únicos.

Categorias: ruiseñor negro

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